Cardenal Cañizares sobre comunión de rodillas
Sobre la costumbre instaurada por el Papa Benedicto XVI de hacer que los fieles que reciben la Eucaristía de él lo hagan en la boca y de rodillas, el Cardenal Cañizares dijo que eso se debe “al sentido que debe tener la comunión, que es de adoración, de reconocimiento de Dios”.
“Es sencillamente saber que estamos delante de Dios mismo y que Él vino a nosotros y que nosotros no lo merecemos”, afirmó.
El prelado dijo también que comulgar de esta forma “es la señal de adoración que es necesario recuperar.
Quienes a lo largo de las últimas décadas han comulgado de este modo han debido sufrir toda clase de humillaciones, en primer lugar los fieles comunes de misa a quien comulga de este modo, de rodillas, lo consideran ya un extraño, un violador de la regla común, cuando no un fanático de algún grupo extraño y desde luego un sujeto narcisista que busca llamar la atención.
Si el lugar de culto está administrado por religiosos/as ni qué decir tiene que comulgar de rodillas lo consideran un acto de hostilidad, no solo un acto impropio.
Quien ha comulgado de rodillas es puesto en cuarentena por los propios comunitarios y mirado como se mira a un trastornado.
Así que no solo hace falta recuperar el comulgar de rodillas, sino realizar una completa renovación de las gentes comunitarias y profesionales de la religión, porque son guardianes con su simple actitud excluyente de la comunión en adoración.
Bien hacen los prelados en procurar devolver el buen sentido de la comunión, pero se enfrentarán a los viejos y viejas reformadoras que todavía tienen el control de los lugares de culto. Pero no deja de ser satisfactorio que ellos se unan a quienes han sufrido tantos años, sufrido martirio psicológico por los propios de casa, los llamados buenos. Ah, y un dato, comulgar de rodillas no quiere decir rechazar el Vaticano II ni ser lefebvriano, no confundamos.
“Es sencillamente saber que estamos delante de Dios mismo y que Él vino a nosotros y que nosotros no lo merecemos”, afirmó.
El prelado dijo también que comulgar de esta forma “es la señal de adoración que es necesario recuperar.
Quienes a lo largo de las últimas décadas han comulgado de este modo han debido sufrir toda clase de humillaciones, en primer lugar los fieles comunes de misa a quien comulga de este modo, de rodillas, lo consideran ya un extraño, un violador de la regla común, cuando no un fanático de algún grupo extraño y desde luego un sujeto narcisista que busca llamar la atención.
Si el lugar de culto está administrado por religiosos/as ni qué decir tiene que comulgar de rodillas lo consideran un acto de hostilidad, no solo un acto impropio.
Quien ha comulgado de rodillas es puesto en cuarentena por los propios comunitarios y mirado como se mira a un trastornado.
Así que no solo hace falta recuperar el comulgar de rodillas, sino realizar una completa renovación de las gentes comunitarias y profesionales de la religión, porque son guardianes con su simple actitud excluyente de la comunión en adoración.
Bien hacen los prelados en procurar devolver el buen sentido de la comunión, pero se enfrentarán a los viejos y viejas reformadoras que todavía tienen el control de los lugares de culto. Pero no deja de ser satisfactorio que ellos se unan a quienes han sufrido tantos años, sufrido martirio psicológico por los propios de casa, los llamados buenos. Ah, y un dato, comulgar de rodillas no quiere decir rechazar el Vaticano II ni ser lefebvriano, no confundamos.
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